Pensar, un verbo, una acción. Si simplemente nos quedamos con eso, bajamos la guardia, pensar es una actividad costosa, a veces dolorosa, pero necesaria. En muchas ocasiones, recordamos hechos, eventos, cosas y quizá las transformamos, sin ser conscientes de ello, pero eso no es pensar, recordar y llegar a otra conclusión, a otro sentimiento, simplemente es reinventar la historia. Pensar es una actividad de autoreflexión personal y del mundo que nos envuelve. No es meramente recordar lo nuestro, es analizar en profundidad, percatarnos de las consecuencias, ser objetivos dentro de nuestra limitada perspectiva. Para pensar hay que leer, fijar cuestiones importantes, negaciar con uno mismo, y muy importante contrastar nuestro pensamiento, saber si es sólido, si es fallido, pero siempre manteniendo una mente abierta, una mente dispuesta a aceptar que no es perfecta.
