La curiosidad infantil es cómo una tábula rasa, su interés viene limitado por los parámetros de un adulto, la comprensión de un mundo infantil, de su imaginación, de sus preocupaciones no tiene una proyección en el mundo "actual" por la falta de las herramientas de comunicación que estos poseen. Através de la imaginación de un mundo, podemos llegar a desearlo, podemos llegar a construirlo, sin un planteamiento previo es imposible trabajarlo. ¿Cómo podemos cambiar el mundo actual, sino imaginamos otro? La clásica frase "infantil" de que pasaría si.... que tanto nos molesta a los adultos, y a los cuáles no prestamos ningún tipo de atención, expresa la toma de conciencia de una situación particular, que ellos transforman en otra cosa, sobre una base de planteamientos "condicionales".La percepción de los niños es mucho más aguda que la nuestra, menos intoxicada, y llena de esperanzas todavía no cohaccionadas por las limitaciones del hombre.Tendriamos que prestar más atención a sus enunciados, porque podemos aprender cosas interesantes, desde sus primitivos planteamientos. El aprendizaje de cómo funciona el mundo empieza por la experimentación más elemental. Un bebé es un pequeño científico que tira una vez y otra un juguete al suelo, para demostrar, para cercionarse que cae, que ruido hace, si se rompe o no. Poco a poco va construyendo su conocimiento consecuencionalista, su pequeño esquema "acción - reacción - consecuencia". Prueba el mundo, para conocerlo, para explorarlo, para entenderlo. Nuestra tarea más importante, es no eclipsar su iniciativa, darle la suficiente desenvoltura que se merecen, dentro de unos parámetros de seguridad.